Lo último que he cocinado (y fotografiado)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Pez mantequilla en salsa teriyaki con pisto

Bueno, siento el retraso, ya que suelo publicar los lunes, pero es que este lunes cumplía 33 tacos y me di el día libre del blog(s). A cambio, hoy estaba inspirado y he improvisado esta receta Jackelin (leer: "yaquelín", de ya-que-lim-pio-la-nevera) que ha salido muy rica y hete aquí que la comparto.
Es bastante difícil encontrar pez mantequilla, pero mi amada me consiguió casi cuatro kilos del delicioso bicho y como casi siempre nos lo comemos crudo, quería probar algo nuevo.
La salsa teriyaki va bien con casi todo y, en cuanto a los peces, con el que más se usa es con atún o bonito, pero me apetecía intentarlo con un pescado blanco por el contraste de color. Ha funcionado de maravilla, así que os animo a hacer esta receta con lo que os apetezca, además de con atún, seguro que triunfa también con merluza o bacalao, por ejemplo.
La guarnición es de lo más sencillo y mantiene el rollo marinero. Como el pisto es tan rico y agradecido, que lo mismo le cae bien un huevo que una lata de atún, he juntado los dos conceptos: huevo y mar (esto lo aprendí en un buen restaurante, eh, no soy tan genial...) y le he puesto unas huevas de lubina salvaje que tenía congeladas (valdrían cualesquiera, que no las tire el pescatero cuando el bicho que compréis lleve y las congeláis hasta que llegue la ocasión).
Ingredientes para dos personas, enamoradas o no:
  • Pescado en salsa teriyaki:
    • Pez mantequilla (u otro pez, 2 tacos 150 gr. c/u sin espinas y sin piel si es atún).
    • Pimienta negra recién molida.
    • AOVE.
    • Salsa de soja (1/2 tazita café).
    • Vino blanco (1/2 tazita café).
    • Vinagre de arroz (1/4 tazita café).
    • Azúcar moreno (1 cucharadita rasa café)
  • Pisto con huevas.
    • Cebollita francesa o chalota (3).
    • Patata (1 pequeña).
    • Pimiento rojo (1 trozo pequeño).
    • Calabacín o berenjena (1 trozo pequeño, yo no tenía y puse más patata).
    • Ajo (1 diente).
    • Tomate maduro (1).
    • Huevas de pescado crudas.
    • Mantequilla (1-2 cucharadas).
    • Pimienta negra recién molida. 
    • Sal marina.
    • Perejil.
Se ve un poco chungamente, pero está cojonudo. Palabra.

Preparación del pez en salsa teriyaki:
La auténtica salsa teriyaki lleva salsa de soja, sake, mirin (dos tipos de vino de arroz) y azúcar, mi versión, en lugar del sake y el mirin, lleva un poquito de vinagre de arroz y vino blanco (en este caso le puse verdejo, sería más parecida a la original con un vino más dulce, pero a mí los blancos dulces como que no, sobre todo teniendo en cuenta que una vez echo a la sartén el chorrín que precisa la receta de turno me suelo pimplar el resto de la botella comiendo, compartida, of course) y en cuanto al azúcar, ese veneno mortal, mortal, mortal, pues diré que por algo esta entrada lleva la etiqueta que lleva, que una cucharadita rasa para dos no es algo que mate y en cuanto al hecho de que haya azúcar, aunque sea moreno, en la despensa de mi casa, sólo alegaré que ya estaba allí cuando llegué. Quizá se podría poner miel, pero daría un punto ácido al asunto, no sé...
Bueno, al tema: se pone la salsa de soja, el vino, el vinagre y el azúcar en una sartén, se lleva a ebullición y se baja al mínimo para que vaya reduciendo con algún meneo esporádico. Así de fácil.
Una vez tenga consistencia casi de caramelo, sacamos la salsa a un recipiente hondo y embadurnamos en ella el pescado empimentado (nada de sal, que la soja sala un huevo) y lo dejamos ahí dándole una vuelta de vez en cuando para que empape bien, por lo menos media hora.
Pasado el rato de marinado, simplemente hay que marcar el pescado en una sartén o plancha antiadherente con dos gotas de aceite. Fuego fuerte, por todos los lados y poco rato.
Yo el pez mantequilla lo tenía congelado y si tenéis pavor a los anisakis, os recomiendo que congeléis al menos 24 horas, porque por dentro va a quedar prácticamente crudo. También podéis pasarlo más, pero no quedará igual de rico y jugoso, advertidos quedáis.
La salsa que sobra la reservamos para mojar en ella después. Y para servir mola darle un corte o dos al taco para que se vea el interior blanco en contraste con la corteza brillante y color caramelo.

Preparación del pisto:
Picamos el ajo y cortamos en daditos pequeños todas las verduras, salvo el tomate, que rallaremos y reservaremos para el final, y las ponemos a pochar en una sartén con una cucharada generosa de mantequilla (también vale AOVE, pero con las vitaminas de la mantequilla le sacaremos más partido a los minerales de las verduras). Mola darle fuego vivo al principio para que doren un poco, removiendo bien para que no se agarre, luego bajamos el fuego y añadimos la pimienta, pizca de sal y dos pizcas de perejil (sí, el de todas las salsas), seguimos pochando, vigilando que no se pegue y cuando se esté quedando seco añadimos el tomate rallado y seguimos pochando. Las verduras tienen que quedar blanditas (ojo con la patata que le cuesta) y si se nos queda muy seco el invento, le podemos poner un poco de agua (poner mucho aceite o mantequilla desde el principio también lo arreglaría, pero el plato quedará más potentorro). En los últimos 5-10 minutos, rompemos la bolsa de huevas y se la añadimos al asunto, dando bien de vueltas. La membrana de la bolsa quedará arrugada pero localizable en medio de las verduras, así que la podemos retirar para que no enfeezca (¡toma verbo inventao!) la presentación.
Notas:
  • Perdonad que no haya foto de los ingredientes y que la del plato esté algo oscura, pero es que la cosa ha sido improvisada y por un lado, la cámara estaba sin batería y he usado un móvil y por otro he decidido publicar esta receta, que era un experimento, una vez hecha.
Nutrición:
  • Aunque la receta tenga un pelín de azúcar, mucho más importante es que lleva también un superalimento: las huevas de pescado, esas bolsitas explosivas son de lo mejor que puede uno llevarse a la boca para invertir en salud. Además de tener un sabor exquisito, van cargadas de minerales, ácidos grasos omega-3, vitaminas liposolubles A y D e hidrosulobles del grupo B y hasta vitamina C. Por lo demás, este plato lleva bastante de todo y casi todo sanísimo, podéis consultar recetas con ingredientes parecidos (arroz negro, tartar de atún, rollitos de gallo) para haceros una idea del valor nutricional del asunto.
¡Feliz año nuevo por cierto! Que como todos sabemos, el año empezó el día 1 de este mes.
Y gocen, gocen, gocen,
Nach


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