Lo último que he cocinado (y fotografiado)

miércoles, 14 de agosto de 2013

Pollo asado de toda la vida

Un pollo asado es un pollo asado. Una humilde delicia que invita a compartir con gente querida esa sensación pegajosa en labios y dedos y ese brillo arrebatador en la barbilla. Si en la ecuación hay una ensalada y  patatas en alguna de sus formas, además de cerveza o vino blanco o incluso tinto de verano (que Leónidas me perdone por tentaros de esta forma...) estamos ante uno de los clásicos veraniegos por antonomasia. Nada mejor que encender el horno en estas fechas...
Como se aprecia, usé mezcla de pimientas.
Ingredientes para 4 trogloditas:
  • Un pollo criado al aire libre (muy preferiblemente ecológico, de 1,5-2 kilos).
  • Caldo de pollo (1 vaso).
  • Vino blanco (1/2 vaso).
  • Ajos (4 dientes).
  • Ghee (o mantequilla y AOVE, 2-3 cucharadas).
  • Limón (1/2).
  • Laurel
  • Pimienta negra molida.
  • Tomillo seco (o fresco).
  • Romero seco (o fresco).
  • Sal marina.

Elaboración:
¿Listos para descubrir la penicilina? Un pollo asado, señoras y señores, lo más difícil que he debido de publicar, jeje... Pero hay un pequeño truco que os va a gustar.
Elegimos un hermoso pollo, nos interesa que haya correteado y picoteado la tierra y que haya visto los rayos del sol, mucho mejor si además es ecológico, un pollo feliz, vamos. Nos lo vamos a comer, sí, y para eso lo necesitamos muerto, pero eso no quita que no queramos que haya vivido una buena vida, aspecto que garantizará la calidad de la nuestra.
Si viene entero mucho mejor, porque además de que podremos hacer una deliciosa tapa con la molleja y el hígado, seguro que en la pollería muy amablemente nos cortan y reservan las patas y cuello que congelaremos (aconsejo hacer lo mismo con los restos del asado: la carcasa y huesos de las patas) para, cuando tengamos buena cantidad, hacer delicioso y nutritivo caldo, firme pilar de una alimentación saludable.
Una vez en casa (y aquí empieza realmente la elaboración), precalentamos el horno a 200ºC, limpiamos bien el pollo y retiramos los restos de plumas si los hubiera, lavamos por dentro y por fuera (o casi mejor que no) cortamos las puntas de las alas y ese bulto que tienen en el culo y los reservamos. He aquí el TRUCO: en un bol mezclamos el tomillo, el romero, la pimienta y el laurel molidos, la ralladura del medio limón, un par de pizcas de sal y las dos cucharadas de ghee. Podríamos extenderlo todo por encima del pollo, pero vamos a hacer algo mucho mejor: delicadamente para no desgarrarla, vamos separando la piel del pollo introduciendo los dedos entre la carne y la misma. Hay una membranilla que las une y eso es lo que sí tenemos que romper. El asunto consiste en hacer hueco entre las pechugas y su piel y también en los muslos hasta donde podamos, introduciendo los dedos. Una vez hecho esto con ayuda de una cuchara o con los propios dedos, vamos extendiendo la mezcla de especias y grasa entre la piel y la carne del pollo, de esta manera, los sabores penetrarán más en la chicha y podremos rustir bien la piel (mmm...) sin quemar las hierbas. Toma. Toma. Toma.
Después echamos otra pizca de sal dentro del pollo, chafamos los dientes de ajo golpeándolos con el plano del cuchillo y los metemos dentro junto con el medio limón cortado en 4 trozos, las puntas de las alas y el bulto del culo. Ponemos en una bandeja de horno de un tamaño ajustado al bicho con medio vaso de caldo y horneamos 25 minutos con las pechugas para abajo y 35 con las pechugas hacia arriba. Un poco de aceite de oliva embadurnado en la piel es opcional para brillo extra. Tendremos a mano el resto del caldo y un poco de agua  si es necesaria para ir añadiendo durante el asado y así evitar que los jugos que van cayendo a la bandeja se quemen.
Una vez asado lo retiramos para presentar y trinchar y echamos el vino blanco en la bandeja, rascando con un utensilio de madera para desglasar. Si queremos una salsa más densa y sabrosa podemos poner esos jugos en un cazo a reducir con los ajos, limón y restos con los que hemos rellenado el pollo. A la hora de servir colamos.
Pollo, salsa y guarnición de purés: boniato y patata violeta.
Nutrición:

    El pollo es una maravillosa fuente de proteína (más de 20gr./100gr.). Es un producto barato (incluso las opciones camperas y eco si compramos el animal entero), que alimenta y sabe bien rico y aporta vitaminas del grupo B. Es su grasa lo que preocupa en general, supuestamente repleta de hormonas (de ahí que la opción ecológica nos convenga tanto, para descartar esta preocupación). En la comunidad paleo, hay discrepancias y hay quien gusta de usar grasa de ave para cocinar y quien prefiere evitarla, toxinas aparte, por su considerable contenido en frágiles grasas poliinsaturadas. Y si bien estas grasas no aguantan bien el calor, hay que tener en cuenta que parece ser que son mucho más estables cuando forman parte de un bicho que cuando están obtenidas de una semilla y convertidas en aceite. Yo no cocino con grasa de ave pero disfruto de la sabrosa y crujiente piel de un pollo eco asado y no perdono ni gota de su grasita para la salsa, no lo veo un problema y la comida me sienta muy bien cosa que suele ser buena señal y que no me ocurre cuando por debilidad o necesidad me zampo unas patatas o cualquier otra cosa frita en chungo-aceite.

    Es verano. Gocen. Suden. Coman bien,
    Sígueme en TwitterInstagram Youtube. También tienes el reflejo del blog en Facebook.

    10 comentarios:

    1. Pues me acaban de entrar unas ganas de bajar a por un pollo para comer... ¡Qué rico, rico!
      ¡Gracias por el truco! Lo pondré en práctica :)

      ResponderEliminar
    2. Luis López de Arriba21 de agosto de 2013, 18:47

      En una especie de versión adaptada he hecho tu receta y he recibido felicitaciones de mi señora y el deleite propio. ¡A tope!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Jajaja, lo celebro, Luis! A tope!!! Gracias por el comentario!

        Eliminar
    3. Cómo me has hecho reír con lo del "bulto del culo" jajajaja El otro día compré un pollo de corral y s lo quitaron, no sabía que se rellenaba con eso! Cómo no sabía hacerlo entero me lo despiezaron, pero con está receta para la próxima vez ya lo sé! Entré ecológico y de corral (de pagès) con cuál te quedas?

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Jajaja, seguro que tiene su nombre técnico pero no me dio por investigarlo...
        Si el de corral es de confianza (el pagès, no el pollo) y sabes que no les han dado ponzoña para comer ni en vena, seguramente será la mejor opción y que las autoridades sanitarias me perdonen. Si el pollo viene con etiquetas y sellos y controles de calidad, probablemente uno ecológico es la mejor opción.

        Eliminar
    4. Una pregunta, ¿por qué se meten dentro las puntas de las alas?
      Por cierto enhorabuena por el blog.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Para que suelten grasa y den saborcillo!
        Gracias, Juan Antonio!

        Eliminar
    5. me ha encantado el post, me servirá aunque te soy sincero no tengo ni idea de donde comprar un "pollo ecologico" de momento me conformaré con el pollo del super de abajo, jejej voy a intentar sorprender a mi novia con mis hasta ahora nulos conocimientos culinarios, ya te contaré que tal me quedó.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Jaja, gracias, Jose!
        No es fácil encontrar pollo eco, no... Mira si por lo menos encuentras de corral, que suelen tener más días de cría, ser un poco más sanos y grandotes.
        Si cocinas con amor, seguro que tu novia estará encantada!

        Eliminar

    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...