Lo último que he cocinado (y fotografiado)

miércoles, 22 de enero de 2014

Entrevista en La sanación de Amaya


Muy brevemente os cuento que tenido el honor de ser entrevistado por Marta/Amaya o Martamaya como ella a veces firma, para su blog La Sanación de Amaya.
La verdad es que entrevistas he hecho unas cuantas, pero nunca por mi actividad de bloguero y ha sido toda una responsabilidad...
Me encantó el cuestionario y sólo espero haber estado a la altura.

En primer término Amaya y al fondo el mar

Desde aquí doy las gracias a Martamaya por hacerme sentir tan importante, jeje..., y os animo a todos a que con la excusa de leer la entrevista (si sois habituales, ya imaginaréis más o menos qué cuento, pero algún truquillo desvelo por ahí...) os deis un paseo por su blog, con una impresionante historia personal y gran cantidad de información, de experiencias personales y de luminosidad y positivismo.

Pincha aquí para ir al blog y ver la entrevista.

Si estoy tan poco activo como a menudo suelo, ejem..., esta vez tengo excusa: me estoy mudando, ay, que trajín...
Pues lo dicho, lean, déjense ver por el sol y sobre todo gocen.
Nach

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miércoles, 8 de enero de 2014

Tarta de zanahoria

Sí, una tarta, no me he vuelto loco, simplemente estoy celebrando.
¡Celebro (entre otras cosas...) que hace 3 años que Spartan Gourmet existe!
Tres añitos ya, cómo pasa el tiempo, ay... Poco a poco, discretamente, el blog no ha parado de crecer (ya sé que si no crece más es porque escribo poco...) en gran medida por vuestras aportaciones y exigencia, queridos lectores. Yo no he dejado de aprender, así que mil gracias por esas casi 250.000 visitas, abundante y ricamente sazonadas por vuestros más de 400 comentarios en estos tres años de recetas, de información recopilada, de arengas y de grandes dosis de humor tonto, sólo espero que haya mucho más y mucho mejor.
Celebremos con la tarta preferida de mis invitados. Ahora bien, que nadie se lleve a engaño: es una tarta con azúcar (¡veneno!), pero también para eso tenemos nuestro 20% de concesiones y pecados, para abandonarnos al placer aunque sea un poquito del malo.
Sí puedo proclamar con orgullo que, como todo en este blog, es una tarta ¡SIN GLUTEN! Pero lo dicho, con bastante azúcar y también con lácteos (que ya sabéis que adoro si son de los buenos)... Por lo demás, benditos huevos, maravilloso coco y almendras (elemento que los paleos americanos adoran moler y usar para panes y bollos, cosa que yo tampoco veo que mole hacer tan alegremente, recordad que las grasas de la almendra son poliinsaturadas y por lo tanto no muy resistentes a altas temperaturas...) y también un poco de esa maravilla de la química casera que es el bicarbonato.
Al César lo que es del César, la receta que yo hago es prácticamente igual a esta, del blog La cocina no es lo mío, así que mil gracias a su autora Fátima Galbán. Básicamente en el bizcocho pongo bicarbonato en vez de levadura de sobre (que lleva guarraditas varias) y azúcar moreno, que aporta algún mineralillo más que el blanco y hace la tarta no tan dulce (una vez te desacostumbras al omnipresente azúcar, el sabor muy dulce se te hace un poco empalagoso, si estáis en este rollo Paleo/Primal ya sabéis a qué me refiero). La cobertura sí es aportación mía y por lo tanto diferente, porque adoro la tarta de zanahoria con mascarpone. Y ahora sí, vamos al temario...

Ingredientes para un buen cumpleaños:
Como es pecado la foto está hecha con nocturnidad...
  • Bizcocho:
    • Zanahorias (300 gr. peladas)
    • Almendras crudas (o harina de almendras 150 gr.)
    • Azúcar moreno (150 gr.)
    • Coco rallado (60 gr.)
    • Huevos (3, eco/de corral)
    • Bicarbonato sódico (1 cucharada)
  • Cobertura:
    • Mascarpone (250-300 gr.)
    • Mantequilla (1 cucharada colmada)
    • Esencia de vainilla (1 cucharadita)
Elaboración:
Conviene mucho, por sabor y por salud, dejar las almendras (que sean peladas) la noche anterior en remojo con un poquito de sal (aquí tienes el porqué). Al día siguiente, precalentar el horno a 160º C, lavar, quitar las puntas y pelar las zanahorias y triturarlas en un procesador de alimentos (en su defecto, rallarlas), triturar también las almendras (ojo, que al estar húmedas harán pronto una pasta y enseguida una mantequilla y simplemente queremos harina) en un procesador de alimentos (en su defecto..., en su defecto mejor comprar harina de almendra, porque como tengáis que rallar o moler a mano las almendras...). Mezclar muy bien todos los ingredientes: zanahoria triturada, harina de almendra, coco rallado, azúcar, huevos y bicarbonato, una vez más, a máquina será mucho más sencillo, si no paciencia.
Ponemos en un molde de unos 20 cm. de diámetro (si es de silicona, tal cual, si no, habrá que engrasarlo bien) y al horno 15 minutos a 160º, después subimos la temperatura a 180º y dejamos 30 minutos más. A partir de ahí conviene observar para que no se tueste demasiado por fuera y pinchar con un palito para comprobar si está hecho por dentro (si sale limpio, la masa está cocida), puede necesitar unos 15 minutos más dependiendo del horno (yo en ocasiones en los últimos minutos le dejo encendida sólo la placa de abajo para que el bizcocho no se queme por arriba pero se termine de cocer por dentro). Una vez hecho sacamos del horno, desmoldamos y dejamos que se enfríe un poco.
Para la cobertura simplemente ponemos la mantequilla y el mascarpone en un bol y le damos un golpe de microondas para que se pueda mezclar y luego extender. Añadimos la cucharadita de vainilla (yo utilizo esencia natural líquida) y mezclamos bien todo hasta crear una pasta homogénea que procederemos a extender por toda la superficie visible de la tarta con una espátula o cuchillo. Es importante que el bizcocho ya esté bastante templado porque si no se derretirá la grasa del queso y se separará.

¿Alguien tiene unas velitas?

Después podéis meter la tarta en la nevera unas horas para darle más consistencia a la cobertura, pero recomiendo consumirla a temperatura ambiente. Si después sobra algo (eso es que erais pocos o ya habíais comido mucho...), sí es conveniente guardar en el frigo.

Y no, esta vez no me voy a entretener con las propiedades nutricionales del plato, que por otra parte sí lleva ingredientes sanos y nutritivos, pero estamos celebrando y por lo tanto sólo dándonos placer, que no sólo no es malo de vez en cuando, sino que también es saludable ya que tiene un buen impacto en nuestras hormonas eso de soltarse y despreocuparse aunque sólo sea un rato.

¡Salivad, malditos!

Os deseo un felicísimo 2014, lleno de salud radiante, de alegría junto la gente que queréis y os quiere y estimulantes retos aventureros, profesionales y personales como el que a mí se me presenta: ¡mi novia está embarazada!
Celebren la vida siempre que haya ocasión,
Nach


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